LETRAS Baile Masái (2013)

1. Baile masái (3:12). 2. Dueto entre hermanos (4:04)
3. Aunque la nieve se enfrente al sol (3:07). 4. Mi Carla es algo sagrado (3:08) 5. ¿Te puedo confesar un secreto? (3:12). 6. De la Catedral al Serrallo (3:09). 7. Entre el cielo y el infiero está el ayuntamiento (3:48) 8. Habla el experto (3:23). 9. Por graciosillo (3:21) 10. Borborigmo por inanición (2:49). 11. La diosa quiosquera  (5:32) 12. Establo de cuadras invididuales (3:34) 13. Te suelo llevar a dormir a tu casa (3:07).

1.Baile masái. 3’12

Es que hay veces que no hay otra que bailar. Vuelve aquí. Niño vuelve aquí.

El que llevo dentro, o me atascaré.

Como un masái, sí, como un masái bailo a pies juntos. No sé más, de ellos no sé más pero mi vida es tonta.

Qué bien que va desfogarse al bailar pese a robarle tiempo al dormir. Huelo a sudor y mañana estaré con jaqueca pero ayer bailé.

Es que hay veces que no hay otra que el negarse. Incrustadas, llevo incrustadas normas de conducta.

No bailo muy bien pero eso da igual. Hoy palpitan mis genes masái. No escuchéis a los genes de aquí porque ellos no saben bailar.

2.Dueto entre hermanos. 4’04

He conocido a un grupo nuevo, son la hostia y me divierto.

Esta noche saldré con ellos.

Déjame venir contigo. Recuerda cuando estabas solo, siempre te acepté entre los míos.

No puedes venir, lo siento mucho, es que ellos no te conocen, sólo a mí me han invitado.

Eres tan egoísta hermano, dices que me tiendes la mano

y nunca me llevas contigo.

Debo irme que llego tarde, tengo que salir para olvidarme de todas estas crueles frases.

Vaya forma de arreglar las cosas, eso, hermano, lo reconozco, sin duda eres el mejor huyendo.

Mejor será que a partir de ahora no me dirijas la palabra,

así verás qué bien estamos.

Siempre a mí me das la espalda, me culpas si echas algo en falta

y me coges todo sin pedirme nada.

Esta noche ha sido un desastre, esta gente no vale nada,

solo, otra vez de un bar a otro.

Qué raro que tú vengas a éste, pensaba que no te gustaba,

ven y siéntate con nosotros. 

3. Aunque la nieve se enfrente al sol. 3’07

Voy a ver qué parte de culpa tengo, que padre llevas demasiado rato hablando. Sabes que de pequeño fui un niño llave, aunque ahora solo me quede aquel llavero. Voy a ver si de una vez me aclaro, dices que tu infancia fue mucho más que dura. Un golpe en la espinilla te duele horrores aun sabiendo que tu hijo está en la ruina. Los que nos sentimos faltos, más cojos somos cuanto más hablamos que el víctima crece si como ahora lo escucháis.

Hijo, tu madre me menospreciaba.

Padre que me cocino des de los nueve años.

Tu abuelo razonaba con la alpargata.

Padre, peor tú que nunca estabas en casa.

Mi sufrimiento, hijo, fue peor que el tuyo.

Ni hablar, padre, preguntémosle a alguien neutro.

Verdad, hijo, que cuando estaba te repetía: “en la vida no hay que fiarse ni de tu padre”.

Suerte tuve al casarme. Mi mujer no admite lamentos bobos. Espabila que de nada te sirve todo eso hoy. Estamos mejor que ayer, de eso no hay duda. Mi padre no es capaz de darse cuenta. Yo encontré la luz en ella y aunque se enfrente al sol yo sé que es buena.

4. Mi Carla es algo sagrado. 3’08

Te miraré y como el sol me cegarás sin darme cuenta.

Te abrazaré y me abrasaré contento de tenerte cerca.

Y yo a tu lado seguiré por más veces que tú me quemes. Estúpidamente te diré que me quiero ir pero estaré siempre. Intenté cambiarte una vez, intenté que te apiadaras.

Te alejaste un poco de mí y se hizo el invierno en mi cama. Lo que no puedo comprender es que estés celosa de Paula. Quieres que te muestre otra vez que más allá de ti

para mí no hay nada.

Y sin motivo me gritarás, me humillarás y estaré encantado. Me aplastarás con tu tacón, te adoraré desde allí abajo. Pero jamás me quejaré estar contigo es un regalo.

No veo el mal, te veo a ti, tu cara y tu pelo largo.

No voy a compadecer ni odiar a todo aquel ser nocturno que esperará a que le llegue el turno.

Quién se te atreva a criticar le salto al cuello sin pensarlo. Pagaré todo el dolor en él y después le olvidaré de un trago. No creas tú que temblaré mi Carla es algo sagrado.

Ya sé que me arrepentiré pero lo tengo asimilado.

Y muchos diréis que no pero hay pocos que se han salvado de perderse por la mujer que los mantiene arrodillados.

5. ¿Te puedo confesar un secreto?. 3’12

Duele recordar

mi inocencia al reconocer

esa parte de mí

en casi todos los demás.

Un día confesé

y ya no pienso hacerlo más

y quise morir

al verle enmudecer.

Había confiado tanto

escogí el momento con cuidado

y me contestó:

pues a mí no,

¿me lo estás diciendo de verdad?

Qué fuerte chaval,

te lo tendrías que mirar.

Y se acabó,

solía verme en los demás,

y así sin más

el del espejo ya no era yo.

Ahora mi secreto

me lo escondo,

lo mimo en mi interior

y estoy mejor.

Si es cierto que

el desengaño se suele curar,

entonces tal vez

pueda volver a intentarlo sacar.

Me atreveré

a preguntar si te pasa a ti

y me arriesgaré

a no volver a creer más en mí.

Pero aunque me digas

que me comprendes

¿por qué te iba a creer?

no, ya nunca lo haré.

A mi sueño lo alimento

y lo encadeno,

a veces me avergüenzo

pero no quiero para nada perderlo.

6. De la Catedral al Serrallo. 3’09

Él creció en el barrio que sólo mira hacia el mar, creció sabiendo que vivir es pescar.

Ella era deseada por la catedral con su madre preocupada por lo que dirán.

Ella entonces soñaba con algún día ser amada.

Él sólo tenía una pequeña casa que llenar, ella tenía un cuerpo hermoso que dar, la convencieron de la suerte de dejar de pecar, lo que menos les importaba era su felicidad.

Manuela se lamenta de lo ingenua que era.

Las envidias y promesas que solía despertar han quedado en una bolsa de pescado para limpiar, después de la subasta otra tarde más de olor y un trato del que no puede escapar.

Manuela se lamenta de lo ingenua que era.

Y por la noche llora si el pescador le quiere aplicar técnica de arrastre también para amar.

Vendiendo su cuerpo no se sentía tan mal como procurando otra noche no hacerle enfadar. Manuela, ahora esclava, recuerda bien que no se avergonzaba de los besos que:

Los clientes le daban mientras la deseaban.

Y por la noche llora si el pescador le quiere aplicar técnica de arrastre también para amar.

7. Entre el cielo y el infierno está el ayuntamiento. 3’48

Al señor yo le pedí que se portara mejor con todos los míos. Secretos de confesión canjeados en un bar entre copas de vino. Todo ha ido a peor desde la reunión entre esos dos amigos.

Se tomó la decisión que todo el pecado sería sólo mío. Sabiendo que no es verdad.

Pero al venir yo a rogar les cayó del cielo el tonto perfecto. Que despejó el camino al mal haciendo lo que creía correcto. Ese día Dios se acostó porque de salud no andaba muy fino. Y los que proclaman el amor y exaltan la verdad se apropiaron de mi destino. Que yo te había confiado a ti.

Ya es tarde, estoy encerrado y los que me importan están en la ruina. Y no puedo hacer más que rezar y esperar que esté mejor la salud divina. Mi grande se niega en redondo y se ha ido a pactar con el diablo Satanás, con sed de venganza, lo usa contra su eterno enemigo.

Mi hijo atacó con valor.

Dios sufre un rasguño pero mi hijo arde en el infierno. Ahora sé que todo mi mal empezó por pedir a quién no debía. Sin ayuda me iba mejor.

8. Habla el experto. 3’23

Dirá que hay que salir y correr, que el enemigo está aquí acechando. Algún inútil experto en sacar odios dormidos y empujar

a la lucha, con principios que están a salvo en bancos.

Dirá lo que es conveniente pensar, lo que corre peligro y quién son los culpables, ya ha decidido por qué causa moriremos.

Con su hermética jerga nos pide que tengamos fe, nos irá mejor si un experto ostenta el poder. Y el que al hablar siempre escupe, el que nos enfrentará, con las primeras balas se ocultará, con principios que están a salvo en bancos, ya sabe la causa por la que morir matando.

Viendo sus dotes, su arte en convencer, las demandas de sus servicios no paran de crecer. Como él sabe que esto lo hace tan bien, se hincha en halagos untados con dinero para él. Y en los cementerios los muertos se arrepienten, y los vivos le seguimos aun

sabiendo que nos miente.

9. Por Graciosillo. 3’21

He creído contemplar un festín de color mientras reías, he soñado escuchar tu invitación a probar tu saliva, pero la pura verdad es que más cerca estoy de tu odio eterno.

Llevas ya tiempo escuchando sin parar mis bromas idiotas,

llevo en este papel tanto tiempo que no sabría salirme, así que debo aceptar que entretener aviva irremediablemente tu olvido con mis ganas de ser más tímido.

Si alguna cualidad personal tuviera yo que te atrajera, las físicas mejor aparcar que en ese terreno ya no compito, caería tu interés hacia tierra como si cayera un meteorito.

He intentado callar pero es tarde y tú ya me tienes calado, confesaría que todo mi humor tan sólo es fachada barata, aunque llamarle humor

a llamar la atención, es ser injusto con quién se le da bien

y además lo hace con tacto.

10. Borborigmo por inanición* 2’49

Vuelvo a recordarte salpimentando aquello real, con pompones exagerados de lo que nunca llegó a pasar, farsa típica de un rufián. Puse pies en polvorosa hacia un lugar encantador, remoto de Groenlandia y la soledad relajó mi borborigmo por inanición.

Gastando mi cuerpo laxo en este empleo temporal, saliendo con los que huyen de tu hermana de su ciudad natal, yendo hacia la senectud. Porque todos nos vimos a punto de tirar la toalla pues éramos nada,

o eso creímos sin piedad.

Tal vez por supervivencia, tal vez desesperación, te voy terricolizando pues convertiste con champú mi desparpajo en servitud.

Por miedo a que tu aroma fresco si te acababas de duchar, aniquilase mi auto terapia que era más frágil que un flan, temblando viéndote secar. La distancia esclarece o engaña a mi animal que escupía chinchetas por amor, o al menos así lo veo yo.

Alardearé ante mis nuevos amigos con impoluta serenidad. Que cuando regrese seré inmune a tus encantos aunque debiera alejarme más. Por eso renuevo en este empleo y en mi palabra confiarán.

* Sonido que emiten las tripas por la carencia de ingesta de alimentos.

11. La diosa quiosquera. 5’32

Entre el desprecio y el amor allí estoy yo, allí estoy yo, y tú lo llamas amistad. Para cafetitos estoy yo que no te puedo ni escuchar, atascado en derrotar mi timidez y poderte encandilar.

Me dices yo no te quiero perder, pero si acepto tu amistad tendré que coincidir con quién para ti es tan especial que me fuerza a ser cordial, sin poder aspirar a entrar en tu intimidad.

Prefiero una maleta y un me voy y emigrar a mi interior y quedarme siempre allí. Y con firmeza y decisión esquivar mi frustración y borrarte sin piedad, de mi memoria cuando pueda olvidar.

Ahora que conozco y admito que mis opciones contigo

son prácticamente nulas, prefiero cenar con mi madre aunque ella a mi edad aún me quiera aleccionar.

Ahora tengo que escuchar que no entiendes mi reacción pero quién pierde aquí soy yo, cuando elegir cualquier varón es un poder que

al crecer en tu cuerpo aumentó, y ya nadie te dice a ti que no.

Ahora me suplicas que no me aleje de ti, ya que no hay otro hombre que vaya a cenar contigo, y así como yo, su intención haya sido sólo hablar.

12. Establo de cuadras individuales. 3’34

Mi cuerpo rebuzna, al verla de nuevo me siento un corcel. Diré sin censura me gusta esa burra y su grisácea piel. Hoy de paseo, turistas contentos, el más robusto a mí.

Sorpresa muy grata si toca tras ella cuando vamos a salir.

En la cuadra a ese bellezón la deseábamos todos pero sólo me enamoré yo.

Como un asno de atar, como un asno en amar.

Si se me ocurriera una fuga con ella me lanzaría ya.

Ni siquiera una idea he tenido en mi vida y nunca la tendré. Es que no puedo, idiosincrasia de ser lo que nací.

Pero te digo con todo mi estilo: “me tendrás siempre aquí”

A su primer rebuzno callamos los demás

y con rudísimas voces competimos para prendar. Intentando llegar más agudo por potencia voy a perder, todos nos desgañitaremos mientras ella mastica porque

el criador escoge mientras nuestro instinto maltrata nuestra voz.

13. Te suelo llevar a dormir a tu casa. 3’07

Te puedo encontrar de cualquier manera, te suelo salvar aunque

no quieras, porque aún recuerdo quién eras, aunque ahora sólo das pena. Salto a las tres de la mañana, alguien del bar nos conoce y me llama, otra vez salgo en pijama, te salvaré de otra tangana. Solías reír conmigo, solíamos ser lo mismo.

Te suelo llevar a dormir a tu casa, te protegeré de tu resaca, me iré por la mañana, tú volverás pronto a la carga. Insistes en ser tu mismo, con velocidad y olvido. Aunque me harté de charlas, acudiré si llaman.

Hoy me llaman pero es diferente, del hospital del barrio de enfrente, esta vez no se aguantaron, les provocaste y eran cuatro. Te escucharé en días alternos, culpar a los demás de tus infiernos, me darán tus resultados, no queda nadie más a tu lado. Te visitaré tres meses

y me alejaré para siempre.

Recordaré que eras mejor que yo y que cualquiera.

Créditos (baile masái)

Sergio Santiago: bajo eléctrico.

Carlos Brull Fornt: batería.

Jose Juan González Nieto:

voz, guitarra eléctrica y órgano.

Dani Forcada: percusiones.

Canciones de:

Jose Juan González Nieto. Con la colaboración de: Israel Esteve en las letras.

Producido por: Arnau Vallvé.

Grabado y mezclado por: Aleix Sans en Can Sons (Barcelona) entre julio

de 2012 y abril de 2013.

Masterizado por: Yves Roussel.

Diseñado por: Gerard Joan.

Management y contratación gandula@gandula.net http://www.gandula.net

Editado por Gandula.